
Determinar cuál fue el primer cómic de la historia es un viaje fascinante que nos obliga a retroceder hasta finales del siglo XIX. Aunque el ser humano ha narrado historias con imágenes desde las cavernas, el formato moderno nació con la obra "The Yellow Kid" (El Chico Amarillo), creada por Richard F. Outcault en 1895. Publicada originalmente en el diario New York World, esta tira introdujo elementos que hoy consideramos fundamentales: el uso de globos de texto (bocadillos), una secuencia lógica de viñetas y un personaje recurrente. Este niño con un camisón amarillo no solo dio origen al cómic, sino que también bautizó accidentalmente a la "prensa amarillista" debido a la feroz competencia entre diarios por publicarlo.
Antes de la llegada del color y la sátira social del "Yellow Kid", existió un precursor esencial en Europa: el suizo Rodolphe Töpffer. En la década de 1830, Töpffer creó lo que él llamó "literatura en estampas", con obras como Histoire de M. Vieux Bois. Fue el primero en teorizar sobre la combinación de texto e imagen para crear una narrativa nueva, diferente a la ilustración de libros tradicional. Sus historias eran satíricas y dinámicas, y aunque no usaba globos de texto (utilizaba pies de foto), su estructura de paneles influyó directamente en los caricaturistas estadounidenses que perfeccionaron el género décadas después.
La transición de las tiras de prensa de los periódicos al formato de revista o "comic book" tal como lo conocemos hoy, ocurrió en la década de 1930. En 1933, se publicó "Famous Funnies", considerada la primera revista de cómics que recopilaba tiras cómicas de los diarios. Este experimento comercial demostró que el público estaba dispuesto a pagar por un cuaderno dedicado exclusivamente a la narrativa gráfica. Poco después, las editoriales empezaron a encargar material original, lo que permitió que artistas jóvenes experimentaran con géneros más allá del humor, abriendo la puerta a la aventura y la ciencia ficción.
El verdadero hito que cambió la industria para siempre fue la publicación de Action Comics #1 en 1938. Con la primera aparición de Superman, creado por Jerry Siegel y Joe Shuster, el cómic dejó de ser solo un entretenimiento dominical para convertirse en un fenómeno cultural masivo. El éxito de este primer superhéroe definió las reglas de la industria: identidades secretas, trajes coloridos y una lucha eterna contra el mal. Este número no solo es el más valioso del mundo hoy en día, sino que representa el momento exacto en que el cómic encontró su identidad más icónica y comercialmente poderosa.
En conclusión, el nacimiento del cómic fue un proceso evolutivo que mezcló la sátira europea, el ingenio de los diarios neoyorquinos y el hambre de aventura del público estadounidense. Desde los dibujos de Töpffer hasta el vuelo de Superman, este medio ha demostrado ser una forma de expresión única capaz de reflejar los miedos y esperanzas de la sociedad. Hoy, reconocido como el Noveno Arte, el cómic ha dejado de ser un producto "para niños" para convertirse en un pilar fundamental de la cultura contemporánea, con una historia tan rica y compleja como la de cualquier otra disciplina artística.

